Crítica de "Falcó", de Arturo Pérez-Reverte

"La mujer que iba a morir hablaba desde hacía diez minutos en el vagón de primera clase. Era la suya una conversación banal, intrascendente: la temporada en Biarritz, la última película de Clark Gable y Joan Crawford".

La nueva novela de Arturo Pérez-Reverte se lanza con mucho ruido mediático. Coincide con la discusión (que quizás forme parte también de la promoción) del autor con el también académico de la lengua, Francisco Rico, después de que el primero escribiera en su columna el primero con su caballerosidad, profesionalismo y elegancia habitual, ya demostrada en los tiempos de "Territorio comanche", que entre los académicos de la RAE existe "algún tonto del ciruelo y alguna talibancita tonta de la pepitilla".

Curioso, pues su adversario (en teoría) fue tan amigo que hasta aparecía como personaje en su trabajo anterior, "Hombres buenos".

Alfaguara edita "Falcó" en edición en tapa blanda, de 296 páginas, que sale a la venta al precio de 18,91 euros. También está ya disponible para descargar en versión para Kindle. Ha aparecido en las librerías con vistas para aquellos que se decantan por regalar libros en Navidad 2017.

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Argumento de "Falcó", tiempos de guerra

La acción tiene lugar en 1936, durante los primeros meses de la Guerra Civil en España. Tiempo después de involucrarse en turbios negocios de tráfico de armas, Lorenzo Falcó se ha puesto al servicio del Almirante, oscuro personaje que realiza trabajos sucios para los sublevados.

En Salamanca, donde se ha instalado el mando central del ejército franquista, Falcó recibe el encargo de viajar a Cartagena, en el interior de la zona republicana. Allí, tendrá que ponerse en contacto con un grupo de falangistas, sin experiencia en combate, para organizar el rescate de José Antonio Primo de Rivera, que ha sido trasladado de Madrid a la cárcel de Alicante, pero corre el riesgo de ser fusilado...

Crítica de "Falcó", de Arturo Pérez-Reverte

En un momento en el que las peripecias del Capitán Alatriste no han terminado (faltan por lo menos dos libros), el autor ha ido buscándole como reemplazo al personaje a otro mercenario cínico, aunque en esta ocasión se supone que carece por completo de escrúpulos, lo que no le impide suscitar la simpatía del lector, diríase que se trata de un 'sinvergüenza simpático'.

Como el personaje de su famosa saga histórica, sobrevive aceptando encargos en un período clave de la historia de España, en esta ocasión los años 30. De nuevo, se supone que estamos ante el arranque de una serie, y se utiliza la trama como excusa para la divulgación, en un nivel básico. Recuérdese que la primera entrega del soldado de los tercios de Flandes estaba firmada por Pérez-Reverte con su hija, pues la idea la obtuvo el autor de un trabajo para el instituto que ésta tenía que desarrollar.

Frente a las películas de la época franquista, sesgadas hacia el bando de los triunfadores, y las actuales (que pecan de lo mismo hacia el otro lado), el nuevo trabajo del escritor ofrece una visión más imparcial. Da a entender, como la muy superior "Soldados de Salamina", que en los dos bandos hubo de todo. Aquí se saca la idea de que sobre todo hubo aprovechados y personajes sin escrúpulos en ambos.

Por lo demás, sigue utilizando el mismo lenguaje sencillo pero con ínfulas, marca estilística de la casa. Con una documentación mínima, pero al menos creíble, se centra en el valor de la amistad, y en la existencia de principios mínimos, y normas éticas incluso en las personas más indeseables. Al igual que los textos de otros especialistas en best-sellers de los últimos años, como Dan Brown, o Stephen King, parece que el libro está pensado desde el inicio con la vista puesta en una posible adaptación al cine, con diálogos que parecen sacados de clásicos del cine negro.

Ni que decir cabe que encantará a los incondicionales del autor cartaginés, pues no supone un cambio radical en su carrera ni mucho menos.

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