Crítica de "Los testamentos", de Margaret Atwood, secuela de "El cuento de la criada"

"La estatua es majestuosa, como suelen ser las estatuas, y me muestra más joven y delgada de lo que soy al natural, en mejor forma de lo que he estado en mucho tiempo. Aparezco erguida, con la barbilla alta y los labios curvados en una sonrisa dura pero benévola. La mirada se pierde en un punto del firmamento, representando mi idealismo, mi inquebrantable compromiso con el deber, mi tenacidad de avanzar salvando todos los obstáculos". 

Han pasado 34 años desde que Margaret Atwood publicara "El cuento de la criada", que en su momento no fue un best-seller, pero estaba considerada una obra de primer nivel por los apasionados de la ciencia ficción. Ahora ha conocido el éxito masivo a rebufo de la enorme repercusión en tiempos post #MeToo de la serie de Hulu, lo que ha animado a la autora –que tuvo un cameo en la misma– para su continuación.  Entre sus narradores destaca la presencia de algunos personajes que resultarán familiares al lector, como la pérfida tía Lydia, o Nicole, la hija que pasó a Canadá la protagonista del libro anterior, mientras que ésta, DeFred, realiza una brevísima aparición.

Al final del volumen, la autora puntualiza que para la trama se ha inspirado en parte en lo que sus propios lectores le han comentado que imaginaron que sucedería a continuación de lo ya narrado. "35 años dan para “una larga combinación de respuestas posibles", asegura.

Salamandra ha publicado en España "Los testamentos", de Margaret Atwood, en edición en rústica con solapas, de 512 páginas, que ha salido a la venta al precio de 19,95€. También está disponible en versión para descargar para Kindle, por 12,34€.

Sinopsis de "Los testamentos", tres mujeres muy diferentes


La acción arranca quince años después del final de la obra original. El régimen de Gilead se mantiene todavía en pie, pero muestra poco a poco signos de decadencia. Allí, la niña Agnes, hija de un importante Comandante, ha vivido siempre desde que existe el nuevo orden, dedicada a jugar con sus muñecas, con las que imita lo que ve en su casa, aunque empieza a darse cuenta de que algo no va bien.

Por otro lado, la citada Nicole (ahora conocida como Daisy) tiene su residencia fuera, en la limítrofe Canadá, donde tras enterarse por las noticias televisivas de lo que ocurre en Gilead, se suma a las manifestaciones de protesta contra sus mandatarios, sin saber que esto le acarreará problemas. Sus caminos se cruzarán con el de tía Lydia, una de las fundadoras de la República Teocrática, instructora implacable de las criadas, a las que no duda en torturar si es necesario.

Reseña de "Los testamentos", respuestas a los interrogantes

La enorme repercusión de la serie de HBO había colocado las expectativas demasiado altas, todo indicaba que pese a su habitual calidad literaria, la eterna aspirante al Nobel de Literatura Atwood tenía todas las de perder tras meterse en este berenjenal. Pues bien, tan arriesgada empresa se salda con un balance positivo, podría ser más brillante, está claro que no llega a la altura de su predecesora, pero la nueva novela tiene muchos puntos de interés, coquetea con la intriga, y se lee de un tirón, gracias a sus eficaces giros, lo que siempre se agradece. En suma, nadie se sentirá defraudado.

Escrita en un estilo muy directo, y ágil, aquí no parece que haya muchas pretensiones de trazar metáforas y componer literatura de primer nivel. Pero sí que la escritora ha hilado bien el argumento, y se las arregla para crear una gran tensión, y una atmósfera claustrofóbica, con momentos muy logrados. Además, sus personajes son muy humanos, destaca la complejidad con la que describe a la astuta Tía Lydia, explicando por qué ha llegado a ser una torturadora, y su visión del mundo, en el que las personas pueden triunfar o caer derrotados en función de su fortaleza, y la justicia es una pantomima, por lo que se impone convertirse en una superviviente a toda costa.

Aunque quizás no logre la misma profundidad, sí que logra actualizar los mensajes de la anterior, hablando de refugiados que bien podrían compararse con los de hoy en día, que sienten poca solidaridad en los estados de su alrededor, salvo por la que muestran algunos activistas comprometidos. Por desgracia, los problemas que amenazaban el mundo cuando salió "El cuento de la criada" siguen estando bastante vigentes.

En resumen, ata muy bien los cabos sueltos de la anterior, y ofrece un convincente desenlace para lo que ésta planteaba. Habla de temas como la lealtad, la amistad o el adulterio. Y aunque ha usado algún elemento que procede de la serie, Atwood reivindica que al fin y al cabo ella fue quien se inventó esta historia.


En caso de interés, el libro se puede adquirir pinchando en los banners.

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